lunes, 18 de diciembre de 2023

Editoriales Rebeldes

UN MILEI RARO: PROMETIÓ RUPTURA Y CAMBIO

PERO HAY DEMASIADA CONTINUIDAD Y “CASTA” 


¡Llegar, llegar… todo llega! Llegó el fin del ciclo de estos los 40 años de una “democracia” en manos de los dos partidos tradicionales y de antiguo origen. De los radicales desde fines del siglo XIX y del peronismo desde mediados del siglo XX. Es notorio el fracaso que hoy transita la sociedad que ellos y - durante algunos años - las dictaduras militares modelaron. 

El Presidente Javier Milei anunció que viene a cambiar la historia. Pero ¿qué historia? Según él mismo lo dijo, la historia de los últimos 100 años. Todo un siglo de un país donde la oligarquía, salvo las excepciones de vigencia del poder militar, no ejerció el poder institucional, pero mantuvo el poder real detrás de la mayoría de los diferentes gobiernos. 

Ahora Milei viene a colocar en una sola mano, las viejas instituciones liberales de la Constitución de 1853, junto al poder de la oligarquía financiera.

El país de Roca, Sarmiento y Alberdi, contra los “bárbaros”, o los “nuevos bárbaros” - a los que Macri denomina “orcos” -, que no aceptan la “civilización” que ellos nos quieren imponer. 

Esta situación nos coloca ante la frustración de una “democracia de partidos” que nos responden a las demandas del pueblo. Con un radicalismo, agotado hace tiempo, que canjea apoyos políticos por migajas de poder. Un peronismo institucional que es un “cascarón vacío”, derivado en un “partido del poder”, cada vez más lejos del proyecto de poner de pie un movimiento de liberación nacional y social, por el que tantas y tantos dieron la vida o su libertad. Por un progresismo y una izquierda que carecen de un modelo eficaz y distinto. Con un pueblo... que espera una dirigencia que se ponga al frente de la lucha y sus necesidades. En algún rincón de la Patria es muy probable que, en este preciso momento, este madurando esa nueva dirigencia. 

 

LAS SENSACIONES QUE DEJÓ LA ASUNCIÓN

Los actos de la asunción dejaron tanta “tela para cortar” que merecerían una extensión que escapa a las posibilidades de estas reflexiones. Entre esos múltiples aspectos se privilegian algunos temas, para dar cuenta de fuertes cuestiones de definiciones políticas y de lo que llaman gobernabilidad.

Pero es bueno no olvidar algunos temas personales o de raigambre familiar y la insensatez de quien arrojó una botella, al paso del Presidente, que puso algunas gotas de sangre en medio de un clima bastante denso.

Lo ocurrido en las ceremonias del Congreso, estuvo cargado de contenidos y formalidades cuyos efectos son impredecibles.

El Presidente, amparado en su idea de plantear una ruptura con el pasado, decidió no pronunciar el tradicional discurso presidencial ante la Asamblea Parlamentaria. En su lugar lo hizo de espaldas al Congreso y de frente al pueblo, que se acercó a la Plaza del Congreso. Ese criterio también le sirvió para evitar los seguros abucheos que despertarían algunas de sus palabras, ideas e interpretaciones políticas e históricas. Una primera reacción de la mayoría de los legisladores fue retirarse, dejando en soledad al reducido bloque del nuevo oficialismo.

Resulta obvio que el tema no queda allí. Ahora vendrán los Proyectos de Ley y no es difícil imaginar que su trámite parlamentario será más que difícil. No será sencillo, para la pequeña bancada oficialista y sus aliados actuales, lograr su aprobación. Más aún si tenemos en cuenta que varios aliados o legisladores dispuestos a establecer negociaciones ya criticaron el formato de no hablarle al Parlamento.

Este tema complica la gobernabilidad futura y no parece que tengan, en los Decretos de Necesidad y Urgencia (DNU), una respuesta suficiente. De hecho, la bicameral, que debe darles el visto bueno tiene una composición igualitaria entre el oficialismo y sus aliados, con los opositores.

Milei, cuando todavía no era Presidente, consideraba que una intervención directa del pueblo podía dar vuelta la situación.

Ahora habrá que ver, en caso de que lo intente, si eso sería posible. Es bueno tener presente que esta pelea tiene dos escenarios: La calle y el Parlamento.  En ambos casos se trata de caminos igualmente débiles y peligrosos. Uno, acudir al voto para que plebiscite tal o cual Proyecto. Esta situación no parece fácil luego de la oleada de aumentos que están trayendo las primeras medidas de gobierno. La otra, una movilización masiva a su favor. Perspectiva poco probable después de la esmirriada demostración de apoyo el día de la asunción.

También hubo otros hechos, cuya trascendencia se irá conociendo con el paso del tiempo.

Una de esas cuestiones es el rol de su hermana Karina, “El Jefe” como la denomina el Presidente, en su actividad como Secretaria General de la Presidencia y “Primera Dama”, en las ceremonias oficiales. 

Otro tema está vinculado al privilegiado trato que tuvo Volodímir Oleksándrovich Zelenski, el actor y presidente ucraniano, quien - en distintos momentos del protocolo - tuvo prolongados y efusivos abrazos con Milei. Es de esperar que tamaña identificación no tenga repercusiones directas en nuestra indebida intervención en el conflicto bélico que Ucrania tiene con Rusia. Aunque ya comprometimos dos helicópteros destinados a esa ayuda.

Otra cuestión inédita es el tono y la fuerte presencia de la comunidad judía en las ceremonias oficiales en la propia Catedral de Buenos Aires, en el regalo del candelabro que le hizo Milei en la ceremonia de los saludos y en el uso de la kipá en distintas oportunidades y en la participación presidencial en la ceremonia y fiesta del Janucá.

Por último, es insondable el efecto psicológico que puede tener en una mente ejercitada en la exaltación del raciocinio el hecho de que - en su día más glorioso - se derramen gotas de sangre de un custodio. Particularmente porque ellas – obviamente - aluden al rechazo y los efectos prácticos de aquel razonamiento teórico.

 

LA CONCEPCIÓN POLÍTICA E INSERCIÓN INTERNACIONAL DEL NUEVO GOBIERNO.

Milei viene provisto de un bagaje intelectual que le sirve de sustento a su política interna e inserción internacional.

El mismo está apoyado en la idea según la cual las sociedades y los países que tuvieron mayor avance son aquellos donde más se ha desplegado la concentración económica. Esa idea va de la mano con otra concepción tan extravagante como cruel e intolerable. Ella es una convocatoria a las peores aristas del comportamiento humano. Ella parte del principio de que “la justicia social es una aberración” y se propone la liquidación del Estado para que su lugar lo ocupe la economía de mercado y la propiedad privada. 

Esas ideas llegan a Milei a través de Murray Newton Rothbard (1926/1995), un norteamericano egresado de la Universidad de Columbia, propagandista del anarco-capitalismo y fundador - en EEUU, durante el año 1971 - del Partido Libertario.

Una de sus columnas vitales es aprovechar los momentos de graves crisis económico sociales para instalar esas ideas en la sociedad. Por cierto, la sociedad norteamericana transitaba, hacia los inicios de la década de los 70, uno de sus períodos más críticos. Ese fue el momento en el que, estos intelectuales que adherían a la escuela económica austríaca intentaron poner en marcha sus ideas en los EEUU. 

Allí - petrodólares mediante - esas ideas no cuajaron, pero sí adquirieron peso y notoriedad en esta Argentina, en medio de la actual crisis, que puede ser terminal. Aquí parecen tener un campo abonado para desarrollarla. Habrá que ver hasta dónde llega la tolerancia de nuestro pueblo para que se desarrollen estas perversas ideas.

Cabe destacar que ellas - en estos momentos - vienen como “anillo al dedo” para pegar un salto en la concentración económica financiera mundial en unas pocas manos.

Por eso no debe llamar la atención que Elon Musk manifieste su interés por este nefasto “laboratorio” económico social que se está montando en nuestro país.

La presencia física de figuras notables de la llamada “Internacional Negra” en las ceremonias de asunción alimentan la idea de que por allí esperan encontrar las nuevas salidas institucionales a la crisis global que aqueja al capitalismo actual.

La manifiesta simpatía hacia Israel y los EEUU, junto a la solidaridad con Ucrania, son indicadores de la inserción internacional que aspira a tener el actual gobierno argentino.

Pero la realidad es dura. Ahora tiene que guardarse los improperios y acusaciones que hizo y pedir ayuda. No es cierto que Milei - a diferencia de otros candidatos - dijo la verdad. Mintió, lo hizo para dar la imagen que él era un Dios, pero ahora viene la hora de la verdad.

Ese camino lo está recorriendo el gobierno argentino. Lo hace cuando tiene que ir a pedir la escupidera a China, para el uso y renovación de los swaps. En el mismo sentido son las actuales negociaciones con Brasil, a cargo del “siempre listo” Daniel Scioli, para arreglar los entuertos que armó el Presidente con sus acusaciones a Lula y las críticas al BRICS. También choca esta política argentina con el aviso que hace Vladimir Putin en el sentido de que algunas medidas que está tomando el gobierno argentino pueden afectar la soberanía política de nuestro país.  

La realidad le está marcando límites al sueño de Mieli de poner en marcha una nueva cultura que lo tendría como fundador. 

 

LA ECONOMÍA, LA CASTA Y EL AJUSTE ACTUAL

Durante los largos meses previos a las elecciones, Milei era la figura repetida en la mayor parte de los estudios de los canales de televisión. Allí, con sus destemplados gritos, explicaba cómo la “casta” de los políticos iba a pagar las facturas del “ajuste” que había que realizar. El discurso funcionó. Se podría decir que, casi de un modo transversal, la sociedad le creyó. Logró instalar la idea de que ahora serían los políticos y sus privilegios quienes deberían pagarían esa cuenta.

Va una semana y se comienzan a ver el modo en que funcionan esas previsiones.

Lo primero que llamó la atención fue que alguien como Luis “Toto” Caputo, responsable - durante el macrismo - de aquel mentado préstamo por 100 años, ahora asumiera en el gobierno del “ajuste” para corregir esas macanas.

Mucho más doloroso fue cuando nos fuimos enterando de que la “casta” estaba mudando de ropaje.

Salieron a la luz las primeras decisiones del gobierno y allí iba quedando en claro quienes tendrían que pagar las principales cuentas del ajuste.

Efectivamente, no había muchas razones para creerles ese discurso.

A pocos días de haber asumido ya podemos sacar algunas conclusiones. Unas tienen que ver con el mecanismo que se proponen utilizar para alcanzar objetivos importantes de este ajuste. Lo otro, sobre qué sectores va a recaer una parte sustancial del ajuste en marcha.

Sobre la modalidad operativa que está preparando el gobierno, se comienza a asomar la “pata de la sota”. Se trata de “pisar” los ingresos para que ellos representen solo una parte de la inflación.

Acerca de los sectores afectados también está claro que ahí están: el conjunto de los asalariados, formales e informales; los jubilados padecerán estos mismos criterios; los millones que viven de changas, también sufrirán esas consecuencias porque el ajuste se va extender sobre el conjunto de la sociedad y la tendencia general va a ser cuidar el mango.

En síntesis, quienes viven de este tipo de ingresos, la van a pasar mal. La caída de la actividad económica que anunció el Presidente, deja en claro las perspectivas de los sectores medios que van a tener que repartir la caída de sus ventas o de su actividad profesional con otros afectados.

La crisis en la que se está metiendo la obra pública adelanta los graves problemas de este voluminoso sector de trabajadores.

 

EL ENTORNO DEFINE QUIEN ES “CASTA”

Cada día va quedando más claro que buena parte de la dirigencia desplazada por el nuevo gobierno, deja de ser “casta” si recibe la bendición del círculo íntimo del Presidente.

Milei lo justifica con aquello de que no importa de dónde vienen, sino lo que quieren hacer en el futuro.

Algunos de los nombres y cargos involucran a Marco Lavagna, quien seguirá en el INDEC; Guillermo Michel, que seguirá en la Aduana; Flavia Royon, de Minería a Energía; Mario Russo, de AYSA a Ministro de Salud; Leonardo Macdcur nos seguirá representando en el FMI.

Y se podría seguir…

Pero hay cuestiones aún más complejas, por ejemplo, el BOPREAL (Bono para la Reconstrucción de una Argentina Libre) Esos bonos, amparados por el Banco Central, fueron justificados en la necesidad de reducir la deuda comercial. El Estado entrega los dólares a empresas endeudadas al cambio vigente ($800 por dólar). Los empresarios entregan pesos. Con esos dólares pagan deudas que - en un 59% - son deudas de empresas locales con sus casas matrices. Lo que ya hizo en 1982 Domingo Cavallo y que se probó en 477 casos eran operaciones de anotaciones contables sin mayor fundamento.

En aquel momento se trató de operaciones por 15 mil millones de dólares, ahora - según ANCHAM (Cámara de Comercio de los EEUU en Argentina) - el monto de los bonos alcanza los 56 mil millones de dólares.

Estas cifras y montos dan pistas para identificar a los protagonistas de la Argentina libertaria que aspiran construir. -

 

JUAN GUAHÁN

 

 

 


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miércoles, 13 de diciembre de 2023

Pronunciamiento

DE “HAY QUE PASAR EL INVIERNO” A “EL ÚLTIMO TRAGO AMARGO”

EL CAPITALISMO FINANCIERO TRASNACIONAL MUESTRA LOS DIENTES, RECURRIENDO A LA DOCTRINA DEL SHOCK

Desde que tenemos memoria - y del Siglo XX al XXI -, la mayoría de los ministros de economía nos estrangularon ya sea con el verso de que había “una luz al final del túnel” o que tarde o temprano vendría una lluvia de inversiones que garantizaría el florecimiento de “brotes verdes”.

Al cabo de 40 años de vigencia del orden constitucional, en el marco de una democracia que no garantiza ni un plato de comida en los hogares humildes, ni el acceso básico a la salud pública, ni a una educación de calidad y sostenida, capaz de promover la movilidad social, era lógico y explicable que casi un 30% del electorado, movido por el resentimiento de lo que considera el fracaso del populismo, votara en contra de quienes se fueron de pico con chamuyo flaco pretendiendo representar a las mayorías, y que poco después se sumara a ese caudal de votos el hartazgo de un porcentaje de argentinos que llevó ese índice hasta el 56%, en el afán de apostar por el único político al que, a pesar de su aspecto estrafalario y sus frecuentes desbordes, no se puede responsabilizar del desastre social y económico al que nos han llevado: el economista Javier Gerardo Milei.

Así, prometiendo no ajustarle el cinto a la “gente de bien” sino a esa “casta” que supuestamente chocó la calesita, en el Día Internacional de los Derechos Humanos, el presidente electo, pronunciando el discurso más desalentador e intimidatorio del que los compatriotas ya mayorcitos tengan memoria, fue ovacionado por entre 20 y 30.000 personas - cifra bastante menor al millón que el nuevo oficialismo esperaba -, quienes, en gran medida convencidos de que viajaban en la cubierta del arca del anarco - capitalismo que los sacaría de perdedores, creyó que el mazazo anunciado caería sobre la nuca de los políticos caretas que nos vendieron gato por liebre. 

¿Bastará con ese grupito de gente movilizada para considerar que tienen licencia social pa cualquier cosa? 

Ayer, el flamante titular de la cartera económica Luis “Toto” Caputo - considerado por sus admiradores como El Messi de las Finanzas - bajó de un hondazo a gran parte de la clase media y las grandes mayorías empobrecidas: 

1- No se renuevan los contratos laborales del Estado que tengan menos de un año de vigencia. 

2- Se decreta la suspensión de la pauta publicitaria nacional durante un año.

3- Los ministerios se reducirán de 18 a 9 y las secretarías de 106 a 54.

4- Reducción al mínimo de las transferencias discrecionales a las provincias. 

5- El Estado no va a licitar obra pública nueva y va a cancelar las licitadas que todavía no están en marcha.

6- Reducción de subsidios a la energía y al transporte. 

7- Se van a mantener los planes Potenciar Trabajo, sin intermediarios.

8- El tipo de cambio oficial va a pasar a valer $800.

9- Se reemplazará del sistema SIRA de importaciones.

10- Se duplicará la Asignación Universal por Hijo y en un 50% la Tarjeta Alimentar.

Hasta el compañero más desinformado entiende que esas diez medidas YA están impactando fundamental y muy duramente sobre los sectores más vulnerables: La carroza se convirtió en calabaza en 48 has. Se sacaron la careta al toque. La “gente de bien” son ellos y la “casta” éramos nosotros y nosotras. 

Las medidas adoptadas demuestran que el gobierno acaba de declarar una guerra frontal contra el pobrerío, al punto de colocar a la Argentina al borde de una pronta emergencia humanitaria. 

Nuestra organización, como tantas organizaciones hermanas, se declara en estado de alerta y movilización, y llama a su activismo a permanecer atento y vigilante en cada distrito, intercambiando estas inquietudes con los vecinos y vecinas para ir tomando las medidas de resguardo y protesta que se vayan adoptando en cada comuna, el territorio en el que nos movemos como pez en el agua y ELLOS son más débiles que nosotros. –

 

NO VAMOS A RENUNCIAR A NINGUNO DE NUESTROS DERECHOS:
¡LA CASTA SON ELLOS!

LUCHE Y SE VAN


                 



 

 

                                                    

domingo, 10 de diciembre de 2023

Editoriales Rebeldes 

40 AÑOS DE DEMOCRACIA:

“POR SUS FRUTOS LOS CONOCEREÍS”

“Cuidado con los falsos profetas;

se acercan con piel de oveja,

pero por dentro son lobos rapaces.

Por sus frutos los conoceréis”.


Mateo 7:15-16                                   

 

Un día como el de hoy, hace exactamente 40 años atrás, en una Plaza de Mayo rebosante de entusiasmo y voluntarismo democrático, asumía el gobierno un Presidente nuevamente electo constitucionalmente. 

Se trataba del radical Raúl Alfonsín.

Fue emocionante el acompañamiento de familias y personas no organizadas políticamente, junto a fuerzas de los diferentes partidos y agrupaciones políticas y sociales, que incluían a franjas de la oposición.

Veníamos del dolor de una dictadura genocida que, durante algo más de 7 años gobernó al país bajo la presión de una resistencia popular que luchó ofrendando vidas, pérdida de libertades y exilios para acelerar la retirada de quienes habían usurpado el control estatal. No es casual que tamaño sacrificio significara que en nuestro país el gobierno dictatorial durara poco más de 7 años (1976/1983), cuando en los países limítrofes: Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay su promedio de duración fue de 17 años. Es decir que aquel sacrificio achicó en 10 años los dolores de nuestro pueblo, respecto al padecido - en condiciones semejantes - en los países vecinos. Por eso el “negacionismo” que algunos sectores practican ofende la memoria de quienes lucharon y a nuestra historia como pueblo.

El sectarismo de variados sectores, una tendencia hacia el continuismo del pensamiento neo liberal de la pasada dictadura, la falta de ideas y los errores de gestión del alfonsinismo hicieron que esa fuerza terminara envuelta en un clima que dinamitó su apoyo social.

Los juicios a los miembros de las Juntas Militares, responsables de aquel genocidio, junto a consensos alcanzados respecto del mismo, fue muy posiblemente una excepción a esos comportamientos.

En estos 40 años los diferentes gobiernos estuvieron cada vez más lejos de representar y atender los problemas de nuestras mayorías populares. Los datos de la realidad presente, no solo eximen de mayores comentarios, sino que ellos constituyen los “frutos” de esta experiencia que abarca dos generaciones de compatriotas.

Se apela al concepto de “generación” para hablar de aquellas cuestiones donde se desarrollan los principales acontecimientos que caracterizan a un determinado período histórico e incluyen a una proporción significativa de la sociedad de esos tiempos. Desde este punto de vista el tiempo generacional abarca unos 20 años, período durante el cual esas personas comparten ideas y actitudes que los identifican y dejan la señal de su paso por el mundo.

En ese marco, se reconocen como “brechas generacionales” las diferencias que se producen entre las ideas centrales predominantes en cada una de esas etapas.

Si miramos estos 40 años desde esa óptica, nos encontramos ante el hecho de que ellos abarcaron dos generaciones y abren las puertas a una tercera que se está inaugurando.

En la primera de ellas aparece una fuerte influencia de las consecuencias de la dictadura precedente (Derechos Humanos, juicios a los responsables del genocidio, rol de la resistencia) y el fin del Estado de Bienestar, que el pensamiento socialdemócrata del alfonsinismo soñaba con restablecer.

Los gobiernos de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, que se iniciaron en medio de una euforia política de gran parte de la sociedad, terminaron en notorios fracasos. Alfonsín mostró la ingenuidad de esa corriente política en las palabras de Juan Carlos Pugliese, quien fuera uno de sus Ministros de Economía y dijo, refiriéndose al poder económico: “Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. Menem vistió de neoliberalismo al peronismo, con el desmantelamiento de empresas estatales y una amplia apertura económica, acabando con aspectos sustanciales de las bases doctrinarias del peronismo. 

La segunda generación cierra el ciclo de estos 40 años y de una etapa de la vida política, económica e institucional de la Argentina. Durante su vigencia se profundizó el distanciamiento de funcionarios estatales y dirigentes políticos respecto a las necesidades del pueblo y la soberanía de la Patria. Una crisis social de características inéditas ocupa el lugar histórico, que una suerte de neo keynesianismo, de desarrollismo capitalista había permitido alcanzar.

Desde otra mirada, los avances informáticos - más allá de su uso específico - invadieron diversas manifestaciones de la vida cotidiana y ganaron la simpatía de la juventud. Cambiaron costumbres y formas de comunicación, tal como se probó durante la epidemia del COVID, en detrimento de tradicionales modos de trabajo, de circulación de la información y de relacionamiento entre las personas.

El progresismo no supo ver los factores que se movían detrás de estos fenómenos que se constituyeron como el vértice de poder del actual modelo económico. Los sectores de izquierda no supieron elaborar una estrategia que les permitiera superar sus limitaciones para enfrentar a las otras equivocadas estrategias y ocupar el vacío que ellas dejaban.

Progresismo e izquierda, más preocupados por sus debates internos, fueron perdiendo incidencia cultural sobre la sociedad. 

Ese lugar vacante se fue llenando con las políticas que propone el nuevo gobierno y que el tiempo dirá si son los primeros pasos de una nueva generación, hegemonizada por una extrema derecha liberal o si ellas no tienen el sustento necesario para arraigarse en la sociedad.

 

LOS RESPONSABLES DE GOBERNAR EN ESTOS 40 AÑOS

Si bien hay diferentes formas de clasificar a los gobiernos, surgidos del voto, se pueden establecer algunas características que los diferencien.

En una de ellas colocamos a los diferentes gobiernos hegemonizados por distintas corrientes del peronismo (Carlos Menem, Adolfo Rodríguez Sáa, Eduardo Duhalde, Néstor y Cristina Kirchner y Alberto Fernández) Este tipo de gobiernos ejercieron las facultades presidenciales - según lo establece la Constitución - de los 40 años mencionados, durante 28 años y medio. 

El radicalismo gobernó en solitario (Raúl Alfonsín) durante 5 años y 7 meses. 

Hubo dos gobiernos constituidos por alianzas que hoy podemos reconocer como coaliciones: Una de tipo socialdemócrata (Fernando de la Rúa) Estaba integrada por el radicalismo y el Frente Grande, donde predominaban peronismo y progresismo. Esa “Alianza” solo gobernó 2 años y 11 días. Renunciaron ante la gigantesca movilización del 19 y 20 de diciembre de 2001. El Parlamento, aplicando las normas de la sucesión constitucional, le dio continuidad al vigente sistema institucional. 

Otra experiencia más cercana (Mauricio Macri) se expresó con el gobierno de Juntos por el Cambio, que integró al liberalismo de Propuesta Republicana (PRO), junto al tradicional radicalismo y otras fuerzas menores, como la Coalición Cívica, encabezada por Elisa Carrió. Esta coalición gobernó durante los 4 años previstos para el mandato constitucional. Esos 40 años se completan con el gobierno de Alberto Fernández, designado por Cristina Kirchner, con sus 4 años de gobierno constitucional que hoy terminan.

De ese modo los partidos tradicionales se fueron sucediendo en el gobierno. 

Con las reformas constitucionales de 1994 los partidos políticos aumentaron sus facultades. Ello se fue dando mientras crecía su desprestigio ante la sociedad.

La realidad muestra una verdad dolorosa. Mientras la dirigencia más peldaños asciende, en el camino para llegar a la administración del Estado, las cosas van de mal en peor para la sociedad. En efecto se promete terminar con este secuestro de la soberanía popular por parte de los partidos, - en su mayoría - auténticos cascarones vacíos. Sin embargo, se los fue legitimando institucionalmente para nominar a los candidatos que administrarían al Estado, dejando indefensas, aisladas y desnudas a las personas, a la sociedad y a sus organizaciones.  

Este bajo nivel de representatividad de nuestra dirigencia institucional es una de las causas de la crisis actual de nuestro Estado.

Eso ha sido puesto en blanco sobre negro en las campañas vinculadas a las recientes elecciones, pero –hasta ahora- todo da la impresión que el “remedio puede ser peor que la enfermedad”. Porque lo que se está proponiendo –en reemplazo al anterior sistema- es la presencia dominante de la libertad de mercado. 

¡Vaya solución!

 

LOS “FRUTOS” DE ESTOS 40 AÑOS 

En el título de estas reflexiones sobre el resultado de estos 40 años de una democracia para pocos, a partir de la vida real de millones de compatriotas, se encuentra una prueba contundente en el reciente Informe sobre “Deudas sociales crónicas y desigualdades crecientes” del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (ODSA-UCA)

Las cifras son dolorosas, contundentes, nos llenan de bronca y vergüenza. Muchos países cercanos atraviesan crisis semejantes, pero en ninguno de ellos - a pesar de producirse en países con menos recursos - alcanza la dimensión de la nuestra. Triste privilegio que no podemos, ni debemos ocultar. Ella no es por designio de Dios, es el producto de un modelo cuya dirigencia hace tiempo ha perdido el rumbo y se manifiesta incapaz de terminar con situaciones y fracasos estructurales que ellos no padecen, pero sí, el pueblo plebeyo.

Desde hace un tiempo se vienen produciendo, sobre esas cuestiones, informes periódicos. Uno es producido por el estatal INDEC y otro, es el que se está comentado, producido por la UCA. Entre ambos hay diferentes criterios de medición, pero no muchas diferencias sobre el resultado. El INDEC centra sus conclusiones en el nivel de “ingresos”. La UCA también registra los bajos niveles de ingresos, pero agrega otras variables como la vivienda precaria, la salud y educación insuficientes o la inseguridad alimentaria. 

Esta medición de la UCA, que cierra con los datos del tercer trimestre de este año da un nivel de pobreza del 44,7%, alcanzando en los sectores más empobrecidos un 68%. El porcentaje de indigencia es del 9,6%. El Informe de un año atrás daba una pobreza del 43,1% y un nivel de indigencia del 8,1%. 

Si bien las formas de medición no son exactamente iguales, la pobreza - al inicio de esta democracia - rondaba el 20%. 

Uno de los temas más llamativos y graves es el hecho de que entre los menores de 0 a 17 años se registra un 13,9% que padece hambre. Ahí y así se está construyendo el futuro de nuestra sociedad.

Otro dato que muestra esta realidad lo da el hecho de que el 33,1% de la población económicamente activa - mayores de 18 años - tiene problemas laborales (un 8,8% como “desempleados” y otro 24,3% con el “empleo inestable”, de las conocidas changas)

Estos datos son testimonio de cómo está la Argentina, heredada de esta democracia. Ante esta realidad lo peor que podemos hacer es negarla, pretender tapar el sol con las manos, alabando a una democracia que nos deja estos frutos. ¡Modificamos el rumbo o no tenemos futuro!  

 

MILEI Y UN PORVENIR TAN PELIGROSO COMO IMPREDECIBLE   

Hoy, con la jura de Milei como Presidente, se inicia otra etapa política en Argentina. Por primera vez, en estas 4 décadas, alguien ajeno a los partidos tradicionales accede a la Presidencia de la Nación.

Después de los acontecimientos del 19 y 20 de diciembre del 2001, un político poco conocido en el orden nacional como Néstor Kirchner llegó a la presidencia de la mano de Eduardo Duhalde y pudo desplegar algunos cambios que no estaban en la agenda de los habituales grupos dirigenciales. 

La actual situación, con la implosión que está en marcha, abrió las puertas para la llegada de este solitario dirigente. Éste, con una feroz crítica a la “casta” que gobierna desde el viejo sistema, fulminó a las fuerzas conocidas que venían gobernando.

Para estas consideraciones poco importa si ello fue consecuencia de su propio análisis o si había - y hay - intereses poderosos que ayudaron a “inventarlo”. Lo cierto es que hoy asume como Presidente de una Argentina hundida y sin perspectivas inmediatas de salida. Llega, sin aparato ni antecedentes, al sitio donde deberá tomar decisiones trascendentes. Tendrá que hacerlo en medio de grandes presiones a su programa de un liberalismo radicalizado, de escasos antecedentes y menores éxitos.

Como para ir calentando los motores, el nuevo Presidente anunció dos perspectivas de futuro, estanflación y largos meses de penurias, que son mazazos al herido cuerpo de la mayor parte de nuestros compatriotas.

Puesto a gobernar no alcanza con un discurso exaltado, se requiere cierto control sobre los instrumentos institucionales (transformando los viejos o creando otros nuevos), una dirigencia convencida y una desarrollada fuerza social y política capaz de sostenerlo. Todos ellos, componentes en los que no se destacan quienes hoy están asumiendo.   

Sin ellos se caerá en improvisaciones trágicas o el continuismo repetitivo de un pasado demasiado doloroso para seguirlo aplicando.

El fantasma de una mega inflación o de una generalizada explosión social, merodean esta realidad construida por años de ineficacia y malas políticas.

Puede ser que la imagen de la “motosierra” no sea mala si ella se aplica para acabar con el pasado de la hegemonía del capital concentrado. Pero ella se vuelve suicida y anti histórica si es empuñada por quienes vienen sirviendo a esos intereses de las minorías elitistas. 

En materia geopolítica Milei privilegia las relaciones con EEUU e Israel. La anunciada asistencia a la asunción del primer ministro de Hungría, Viktor Orbán; del presidente de Ucrania, Volodomir Zelensky y del ex presidente brasileño Jair Bolsonaro y de José Antonio Kast - ex candidato presidencial chileno - marcan la identificación de Milei con la “internacional negra” de la ultraderecha mundial. 

Es difícil gobernar con un parlamento, donde el kirchnerismo hegemoniza a un peronismo claramente mayoritario y en un bloque hasta ahora unificado. Donde, además, las fuerzas propias y aliadas del nuevo oficialismo están repartidas en cerca de una decena de bloques. Solo un fuerte control callejero, que hoy tendrá su bautismo inaugural, puede torcer esas limitaciones.

Todo se hace más complejo para el gobierno que está asumiendo si le agregamos que - prácticamente - la totalidad del movimiento sindical (incluida la CGT) y el conjunto de las organizaciones sociales se han manifestado en contra de sus propuestas.

Por todo eso resulta llamativo el giro producido en torno a Victoria Villarruel, quien hoy asume como Vice presidenta. Anunciándose que sería responsable de las áreas de seguridad y defensa, aparece marginada o automarginada de las mismas. Este hecho, como su inesperada presencia junto a sectores de la Iglesia y del peronismo más ortodoxo, podrían estar indicando - como diría el personaje de Hamlet hace 5 siglos atrás - que “algo huele mal en Dinamarca”. ¿ello habrá influido para que la vicepresidenta elija bajar su perfil y preparar una imagen más amplia, con vistas a la crisis que estas perspectivas auguran?

 

JUAN GUAHÁN

 

 


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domingo, 3 de diciembre de 2023

Editoriales Rebeldes 

ECONOMÍA:

FRACASARON LOS PARTIDOS TRADICIONALES, ¿Y MILEI?

El título que encabeza estas reflexiones intenta responder a cuatro preguntas vitales para ayudar a comprender la realidad que nos rodea.

La primera gira sobre el desafió a responder: ¿Es la economía la clave del problema? 

El segundo interrogante consiste en verificar la profunda relación existente entre los dramas por los que atraviesa nuestra sociedad actual y la responsabilidad que tienen en ello los grandes partidos o formaciones políticas tradicionales.

El tercer desafío gira en torno a las semejanzas y diferencias entre esta realidad argentina y la del mundo occidental, que conquistó, colonizó y saqueó estas tierras en los últimos 5 siglos.

Lo último es Javier Milei y esta transición. 

 

LA ECONOMÍA Y SU ROL, COMO CLAVE DEL PROBLEMA

Si bien sabemos que la economía no lo es todo, sin descartar el rol que pueden tener la cultura, la historia, la ciencia, el deporte, no hace falta ser doctrinario del capitalismo, enfervorizado defensor de los clásicos marxistas o de otras corrientes del pensamiento para comprender la importancia que tiene la economía en la vida de las personas. Ella atiende a la producción y distribución de bienes y servicios destinados a atender a las necesidades humanas más elementales hasta cuestiones sofisticadas y destinadas a ínfimas minorías. De ese modo interviene de una manera imposible de ignorar en la existencia de todas las personas.

Ese interés que proviene de las necesidades, gustos o placeres de la vida lo encontramos en las cotidianas mesas familiares de millones de personas, cuyas decisiones sobre su futuro son tomadas con una fuerte influencia de este aspecto de la vida. Tampoco es un tema ajeno a las intervenciones de los múltiples medios de comunicación o a las decisiones de diferentes gobiernos.

En fin, se trata de una cuestión que nos ocupa, porque “toca” a la inmensa mayoría de las cotidianidades. 

Dicho esto, no escapa a nadie la dramática situación en la que llegamos al reciente proceso electoral. Esto es reconocido por todas las vertientes oficialistas y las múltiples manifestaciones de la oposición. Este es un reconocimiento generalizado. Allí terminan buena parte de las coincidencias. Justamente las líneas que siguen tratarán de adentrarse en algunos aspectos que facilitaron el desarrollo de estas condiciones. 


RELACIÓN ENTRE ESTA REALIDAD

Y LAS DOS GRANDES FORMACIONES POLÍTICAS 

No es poco lo que se ha hablado del descrédito de las grandes fuerzas políticas. Distintas lecturas y matices de las recientes elecciones, no hacen más que corroborar esa primera apreciación. 

Con los riesgos que supone toda generalización sobre cuestiones de este tipo, es imprescindible sacar algunas conclusiones sobre el significado de esos números. La primera vuelta y el ballotage dan cuenta del peso de ese binomio, integrado por el peronismo y el antiperonismo o - al menos - el no peronismo, en gran parte de nuestra sociedad. Si bien esa “grieta” se está amortiguando, también es cierto que ella sigue teniendo - hasta ahora - un peso significativo en la política nacional. 

En la primera vuelta las corrientes no hegemonizadas por el peronismo (Milei+Patricia) sumaron el 53,70% de las preferencias y las corrientes que se volcaron a Massa reunieron el 36,78% de las mismas; es muy probable que la mayor parte del voto a Schiaretti (6,73%) se pueda sumar a ese número. En el ballotage los resultados fueron muy parecidos: Milei sumó 55,69% y Massa se quedó con el 44,31 restante.

La novedad más importante fue la irrupción de Milei, con su discurso “anti casta” y contra la partidocracia política. El mismo da cuenta de la percepción masiva en el sentido de que esos partidos tradicionales tienen la mayor cuota de responsabilidad, por lo acontecido en estos 40 años de una democracia secuestrada por estos partidos y sin capacidad de responder a las demandas del pueblo. De ese modo fueron beneficiados con las migajas del poder, cumpliendo con su tarea de “cuidar” las espaldas de sus dueños.

Aprovechando el vacío de representatividad que dejó esa “agachada” de los grandes partidos, ante la incapacidad de otras fuerzas populares, vino una nueva derecha a ocupar ese lugar.

Golpeando a la dicotomía existente se están generando las condiciones para un nuevo escenario político, con posiciones más liberales y conservadoras. De ese modo, los sectores del mundo financiero internacional (los Black Rock) junto a los grupos más concentrados de la economía (el “círculo rojo”) y el propio FMI, principales responsables de lo que está ocurriendo, ocupan el centro de la escena para beneficiarse de esta situación, por ellos mismos provocada. 

El escenario que propone Milei no es el mismo que produjo el fracaso de estos 40 años, aunque los resultados de esta experiencia pueden ser aún más peligrosos. Es probable que intente algo semejante al proyecto de la “Generación del 80”, ante una realidad absolutamente distinta. Su reciente viaje los EEUU potencia algunos rasgos de esta perspectiva que habrá que ir evaluando.

El Programa del Presidente electo supone una Argentina alineada, en la actual distribución del poder mundial, junto a los peores enemigos de la humanidad.

 

LA DECADENCIA DE OCCIDENTE AFECTA A POLÍTICAS DE MILEI Y NOS INTRODUCE EN EL PEOR BANDO

Esta semana murió Henry Kissinger, había nacido en Alemania hace poco más de 100 años, adoptó la nacionalidad norteamericana. Hablar de la decadencia de occidente obliga a recordar a quien dirigió, durante más de 50 años, la estrategia de los EEUU, cabeza del mundo occidental. La guerra de Viet Nam, el acercamiento a China a través de los juegos del Ping Pong y el apoyo a las dictaduras del Cono Sur americano en la década de los 70’ y 80’, forman parte del historial de este responsable de políticas genocidas.

Sus decisiones permitieron a los EEUU - a excepción de lo ocurrido en Viet Nam - sacar provecho de múltiples conquistas, saqueos y guerras, manteniéndose – físicamente - a gran distancia de los acontecimientos.

El capitalismo occidental, con EEUU a la cabeza, transita una crisis global del sistema que afecta a todo el mundo. Un coronel retirado del Ejército de los EEUU, Douglas McGregor, que sirvió al Presidente Donald Trump y fue expulsado de la fuerza por Joe Biden, acaba de publicar algunas consideraciones sobre lo que viene ocurriendo y los riesgos de un colapso financiero mundial. Esos comentarios fueron ratificados por otras investigaciones. 

Valentin Katazonov, un reconocido economista ruso, en una nota publicada la semana pasada, es uno de los investigadores que considera factible tal perspectiva. El economista franco-judío Jacques Attali, nacido en Argelia, quien propuso la aplicación de impuestos mundiales a las grandes riquezas y fue asesor del ex Presidente François Mitterand y Presidente del Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo, comparte la idea de tal crisis. Esa crisis, situada en el tiempo, se produciría durante esta década.

Según estos investigadores ello supondría el fin del imperio estadounidense y su hegemonía mundial, generándose las condiciones para un mundo multipolar, salvo que, las “locuras” de franjas del gran capital y del complejo militar-industrial, opten por la destrucción de la humanidad y el planeta.

Según esas apreciaciones tal colapso sería un aspecto de la decisión de una parte de los actuales “dueños” del mundo”. Sería el sector que responde a la familia de los banqueros Rothschild, quienes estarían detrás de las predicciones y propuestas de Attali y tienen vínculos históricos con la Revolución China. De ese modo, compartiendo aspectos del poder mundial, confían en seguir manteniendo a flote sus intereses.

Estas medidas responderían a esa situación, donde la crisis financiera parece inevitable y los desequilibrios que genera son demasiado grandes y peligrosos.

Las deudas crecen de un modo cada vez más rápido. Las “maquinitas”, tan criticadas por su uso en nuestras inestables economías, trabajan con el mismo objetivo en los EEUU para mantener viva a la economía mundial. Eso le permite al Gran País del Norte seguir teniendo los “verdes” necesarios para que el dólar pueda continuar siendo considerado como una moneda clave para el intercambio comercial a escala mundial.

En los últimos años, para que la economía no se pare, los Estados apelaron al financiamiento con préstamos o bonos propios. Todo ello para mantener el aparato militar que sostiene su poder mundial y cierto vigor de su economía. Pero bajo la mesa crecen los problemas que van devorando al viejo sistema. Por eso, antes que estalle, algunas de sus mentes preparan el caos que les permita mantener una parte sustancial de su poder.

Las diferencias entre nuestra realidad actual y la existente en tiempos de la “Generación del 1880”, que ideó y construyó las bases del país actual, constituyen aspectos que no son secundarios. Milei difunde que admira al país que aquella generación construyó, pero no comenta la profunda diferencia entre las realidades de ambos momentos de la historia. Aquellos eran los tiempos de un pleno despliegue de la revolución industrial. Las guerras y las disputas por la hegemonía europea y mundial, no la economía, eran los principales motivos de crítica al interior de aquellas sociedades. Hoy ese mundo se viene abajo.

Este es uno de los aspectos en los cuales el discurso de Milei hace agua. Ya ha definido que EEUU e Israel son sus dos principales aliados. 

El viaje a EEUU visitando a la sede del poder económico es una muestra de ese camino. 

Su adhesión a uno de los sectores más duros y ortodoxos de la religión judía, personificado en la figura de Menachem Mendel Schneerson, conocido como el “Rebe de Lubavitch”, es un signo religioso, político y económico de la mayor importancia. Se trata de uno de los líderes judíos más importantes del siglo XX. En homenaje a la fecha de nacimiento (18 de abril) del Rebe de Lubavitch se celebra oficialmente en los EEUU, desde 1972 y por decisión del Presidente Jimmy Carter, el Día Nacional de la Educación. Por esa misma razón, todos los días, en las escuelas públicas, se destina un minuto para rezar a Dios en silencio.

En el ingreso a ese lugar sagrado fue acompañado por Gerardo Werthein, nominado como futuro embajador en los EEUU. También se hallaba presente Eduardo Elsztain, un referente de los judíos ortodoxos en la Argentina. Es también uno de los argentinos más poderosos, dentro y fuera del país. Lo acredita el hecho de poseer, en nuestro país y otros de la región, 622 mil hectáreas de tierra y ser dueño, entre otras cosas, de los shoppings: Abasto, Alcorta Shopping, Alto Palermo, Patio Bullrich, Buenos Aires Design, Dot Baires Shopping, Distrito Arcos, Alto Avellaneda, Soleil Premium Outlet, Alto Noa de Salta, Alto Rosario, Mendoza Plaza, Córdoba Shopping Villa Cabrera, Patio Olmos, y La Ribera Shopping en Santa Fe.

Cuando Milei opta por priorizar la alianza con Israel y EEUU, alejándose de los países del BRICS, a los que Argentina se puede incorporar a partir del 1°de enero del 2024, está mandando al mundo un mensaje muy peligroso. Las ventajas económicas son relativas porque tenemos una estructura productiva de sectores primarios - base de nuestra economía - muy parecida a la de EEUU, con quien tenemos que competir. Por otro lado, nos mete en una alianza fuertemente cuestionada, que mantiene su poderío mundial fundado en la fuerza. De este modo, a partir del 10 de diciembre, llegaran a nuestras tierras, de la mano de los intereses de los EEUU e Israel, problemas como los de Palestina e Israel o los de Ucrania y Rusia. Sin contar con otras guerras menores en los que estos países están - de algún modo - involucrados.

 

DENTRO DE UNA SEMANA ESTARÁ GOBERNANDO MILEI

Llegando a los finales de los 40 años de vigencia de esta democracia, entramos en la última semana de un sistema político donde alternaron peronistas y radicales en el gobierno nacional.

Llega Javier Milei, alguien ajeno a las fuerzas tradicionales, con un discurso dominado por un extremo liberalismo.

En esta semana, en medio de variados rumores, diferentes idas y vueltas, habrá tres grandes temas sobre los que girará el interés de gran parte de la población y la dirigencia.

Las decisiones económicas ocupan el primer lugar, en las expectativas generales. Todos fueron notificados, por el propio Presidente, acerca de que habrá un gobierno de tinte conservador que abogará por un fuerte ajuste. Habrá que ver hasta dónde llegará y cuál será la reacción popular.

La integración del gabinete, con sus nombres y la definición de algunas de sus políticas, es lo que permitirá ir tomando el pulso al rumbo de lo que viene, en cada una de las áreas. Las designaciones de Patricia Bullrich en Seguridad, Luis Caputo en Economía y Rodolfo Barra en la Procuración del Tesoro, son las que más ruido están produciendo.  

El tercer aspecto gira sobre la integración de los bloques de las Cámaras y sus autoridades. Poco a poco, algo se va conociendo. Martín Menem ya fue propuesto para la presidencia de la Cámara de Diputados. La ruptura de los bloques tradicionales ocupa el mayor interés. En ese sentido la fractura de JxC y la perspectiva de que los gobernadores decidan constituir bloques parlamentarios que expresen un mayor compromiso en las cuestiones nacionales, marca la dirección de las cuestiones que están en debate.

 

JUAN GUAHÁN

 


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